Bonaparte Gautreaux Piñeyro, el autor
Cuando mamá coleccionaba los muñequitos a
colores que publicaba La Nación, desde 1940, aún no había ido a la escuela pero
¡cuánto disfruté! leyendo la colección de Dick Tracy sin esperar que llegara el
periódico dominical.
Desde entonces se inició mi afición a los periódicos, a la ortografía, al modo correcto
de escribir y describir con una gran economía de palabras que conformaban un
todo que permitía intuir la verdad de lo relatado, la certeza de la información
que se servía a los lee periódicos.
Mamá era una excelente maestra de
primeras letras y papá era un profundo conocedor de su idioma: el castellano.
Nací y me crie en una casa donde si
preguntaba el significado o la grafía de una palabra se me enviaba a consultar el diccionario.






