La actual coyuntura internacional, marcada por tensiones geopolíticas en
Medio Oriente —particularmente en torno a
Irán—, ha vuelto a generar un efecto inmediato en los
mercados energéticos. El incremento en los
precios del petróleo no es un hecho aislado, sino una señal clara de la fragilidad del equilibrio global y de cómo los conflictos internacionales terminan impactando, directa o indirectamente, la vida cotidiana de millones de personas.