Si yo fuera líder del Partido Revolucionario Dominicano los
responsables de la derrota electoral del 2012 y de la posterior crisis interna,
no se habrían alzado con el santo y la limosna impunemente. Habrían pagado las
consecuencias de su traición de un modo o de otro.
Si en mis manos estuviera la táctica y la estratégica, las
masas estarían en las calles desde el momento en que Danilo Medina le impuso al
pueblo una reforma fiscal para cubrir el déficit fiscal de 200 mil millones de
pesos creado durante la campaña electoral por Leonel Fernández.









